Motivos por los que cierra un bar o restaurante

Es muy común percatarse de cómo algunos bares o restaurantes cierran y cambian de dueño cada cierto tiempo. Todos ellos comenzaron con mucha ilusión y ganas por cosechar éxitos, pero hubo uno o varios motivos por los que dicho éxito nunca llegó y fue necesario bajar la persiana.

 

Todos conocemos a alguien que sin ningún tipo de formación decide invertir todos sus ahorros en montar un bar o restaurante, como si el sector de la hostelería fuera un recurso idóneo y fácil para los que no saben donde meter su dinero. Otros, que a priori sí que tienen formación y vocación, también fracasan por otros motivos como los que describimos a continuación:

 

 

  • Nula investigación del mercado

 

Uno de los errores más comunes en torno a los emprendedores. Cada día se abren negocios sin un mínimo estudio previo de la situación del sector, del mercado, de tus competidores, de las tendencias, de lo que es necesario vender para ser rentable…

 

 

  • Falta de formación en gestión de negocios de hostelería

 

La hostelería, como el resto de negocios, requiere de una formación y especialización en gestión. Algunos creen que cualquiera puede hacerlo, por eso tantos fracasan. En hostelería debes ser minucioso con el ahorro, con el mantenimiento de las máquinas, las mermas, horas puntas, días especiales, control y liderazgo del personal… Son muchos factores para los que se ha de estar preparado.

 

 

  • Falta de análisis continuo sobre precios, cantidades, ventas…

 

Deberás conocer al detalle el precio de cada producto, los márgenes, qué productos necesitan de mayor rotación, cuales generan mayores beneficios y rentabilidad. También es imprescindible calcular las cantidades de cada plato, si las cantidades son escasas y tu cocina no es de diseño puedes resultar caro, y si te pasas con las cantidades y los platos vuelven con comida estarás desperdiciando una gran cantidad de alimentos y por lo tanto tirando dinero a la basura. Examina cada trimestre cómo están funcionando las ventas y propón soluciones o mejoras.

 

 

  • Personal poco cualificado para el sector hostelero

 

Camareros o cocineros sin ningún tipo de vocación ni especialización en sus respectivas especialidades que dejan el negocio en mal lugar por la calidad de los alimentos o de la forma de cocinarlos o por el mal servicio recibido, o lo que es peor, por ambos.

 

 

  • Concepto equivocado

 

Es uno de los puntos más importantes, en el concepto viene incluida la idea de negocio, el tipo de comida, de servicio, la diferenciación frente a la competencia, la decoración, el nombre… Si todo ello no va de la mano y está interiorizado en todos los empleados difícilmente se podrá transmitir el concepto.

 

 

  • Ubicación inadecuada

 

La ubicación irá también muy ligada al concepto. No todos los conceptos encajan bien en todos los barrios o zonas. Tendrás que estudiar y analizar qué tipo de clientes quieres conseguir en función de lo que vas a ofrecer y qué lugares encajan con este tipo de perfiles. La competencia de cada zona te ayudará a ver posibles nichos de negocio y temáticas sobre explotadas.

 

 

  • Inversión inicial insuficiente

 

Montar un bar o restaurante requiere de una gran inversión inicial en maquinaria, mobiliario, decoración, menaje, personal y por supuesto difusión. Como en cada negocio, siempre se intenta reducir los costes donde sea posible pero cuidado, muchas veces lo barato acaba saliendo caro.

 

 

  • Excesivos egos

 

No hace falta más que encender el televisor para ver a Chicote en su programa tratar con todo tipo de propietarios de bares y restaurantes con unos egos tan grandes que les es imposible aceptar cambios, equivocaciones o simplemente tener la necesidad de hacer ver a sus empleados quien es el que manda, que no el que lidera. Esto, a la larga, genera malos ambientes y tanto el personal como los clientes acaban huyendo.

 

Evidentemente este un tema muy complejo y extenso del que podríamos obtener multitud de motivos y experiencias de cada profesional que podrían añadir o contrarrestar los motivos que describimos por los que un negocio de hostelería suele acabar cerrando, pero hemos considerado estos los más comunes.