Sorprende en tu menú de Nochevieja

La cuenta atrás para el nuevo año ya se está acabando. Llega el momento de prepararse para recibir 2016 de la mejor manera posible y una de ellas es acabarlo de la misma forma. Ante la fuerte demanda que experimenta la hostelería en Nochevieja, toca arrimar el hombro y elaborar minuciosamente un menú distinto y creativo. Nuestra carta será lo último que comerán los clientes en 2015 y probablemente les quedará en el recuerdo. Es nuestro objetivo que ese recuerdo sea muy positivo. Causar una buena impresión podrá darnos un pequeño impulso para el nuevo año y entrar en la consideración de nuevos clientes.sorpresanavidad

Antes de entrar de lleno en el menú conviene recordar una serie de factores que influyen de manera menos directa, pero no menos eficaz, en la experiencia final del usuario. Entre estos factores encontramos, por ejemplo, la ambientación del local, disposición del mobiliario, el montaje de las mesas, el servicio, etc. Se debe dar una adecuación entre todos los aspectos para que “acompañen” al menú en su tarea de crear una cena especial a las del resto del año. Si lo clientes van a venir de gala, también tendremos que vestir así a nuestro restaurante.

Entrantes

La cena de Nochevieja va a ser muy larga. Es un día de celebración y, como tal, conviene no perder ciertas tradiciones como la de recibir a los clientes con una copa de champán. El menú recomendado para este día, alejado del rutinario, está compuesto por numerosos entrantes que vayan saliendo con poco tiempo de margen entre los mismos pero el suficiente para que los clientes no tengan que estar concentrados en un gran plato para que no se enfríe.entrante

En cuanto a los entrantes, debemos darle rienda suelta a nuestra creatividad. Ser fieles a nuestro estilo pero innovando con nuevos productos o recetas. Solo así lograremos sorprender al cliente. No existe un número ideal de entrantes para sacar, si bien una vez hayamos considerado que no habrá primer plato al uso, el número que aconsejamos es de 5. A modo degustación para que vaya saciando a los clientes antes del plato estrella. Si sacáramos más estaríamos corriendo el riesgo de que muchos comensales no lleguen al último.

Salirse de lo habitual no quiere decir tampoco ofrecer productos exóticos y difíciles de comer. Nuestra gastronomía nos ofrece un amplio abanico de opciones con el que jugar. ¿Las raciones? No muy grandes, pero tampoco de diseño, que dé tiempo a degustarlo.

Se podría comenzar con una crema casera a propuesta del chef y terminar el entrante con una pequeña ensalada de piñones y queso ricota. Sea como fuere, en los entrantes no puede faltar el jamón. La idea es incluirlo como aditivo de otro producto, pero con protagonismo en el plato. Milhojas de verduras o foie con reducción de mermelada son también buenas opciones para crear una ligera explosión de sabor.steak

Aunque será el plato principal el que incluya carne o pescado, podemos añadir alguno de estos dos alimentos en uno de los entrantes a modo, por ejemplo, de una brocheta variada o el siempre exitoso marisco con un toque casero que nos diferencie del resto.

Plato principal

Llegados a este punto, las opciones suelen reducirse a carne o pescado. Sería bueno que ofreciéramos la posibilidad a los clientes de escoger uno de los dos. El resto de la carta sería cerrada para facilitarnos la tarea y poder también servir mejor a los comensales reduciendo el riesgo de colapso o error considerablemente.

Tanto para la carne como para el pescado la mejor forma de sorprender al cliente es con un sabor único y especial. El producto base, ya sea bacalao, lubina, lenguado, ternera, cerdo, pavo… poco puede aportar de novedad –a no ser que consigamos comprar una carne o pescado exóticos y difíciles de encontrar-. Para distinguirnos tendremos que poner nuestros esfuerzos en otros aspectos como la presentación del plato, el modo de cocinarlo y, sobre todo, la guarnición y salsa con el que lo acompañaremos. Una buena forma de innovar sería crear un plato versátil y acompañar el plato –aparte- con varias salsas a modo degustación para que el cliente pueda finalmente escoger la que más le guste.cake

Postre

Consideramos como postre todo lo que viene tras el plato principal. Para el postre podríamos innovar con un bizcocho o tarta casera o, de la misma manera, sacar tablas con una gran variedad de ‘bocados’. Un postre degustación que, por cantidad y distinción entre ellos, causarán una muy buena crítica por parte de los clientes.

Y por supuesto debemos recordar que no pueden faltar las uvas. Los más tradicionales preferirán comer las de toda la vida. Sin embargo, podríamos barajar la posibilidad de incluir uvas con cobertura de chocolate dorado o rebañadas en champán.

Se tome la decisión que se tome no podemos descuidar la bebida –sobre todo el vino- durante la comida. Un buen maridaje que potencie el sabor de todos los platos y mejore más la calidad de la velada.